LA CIUDAD DE TOLEDO |
HISTORIA
Los primeros indicios hablan ya de Toletum en el siglo IV a. C. como la capital de la Carpetania, según Plinio. Los romanos la toman el año 192 a. C. y desarrollan aquí una importante industria del hierro y de acuñación de monedas. De la época romana han llegado hasta nosotros restos del circo, junto con un anfiteatro, una villa y construcciones para el abastecimiento de agua.
A comienzos del siglo V d. C. es conquistada por dos pueblos germánicos: primero los alanos (411) y, poco después, los visigodos (418) que derrotan y expulsan a aquéllos. A mediados del siglo VI, reinando Atanagildo, se fija aquí la capital del reino visigodo de Hispania y Toledo vivirá momentos de esplendor político y religioso. Los concilios de Toledo no sólo tuvieron una dimensión religiosa (conversión del arrianismo al catolicismo) sino, en muchos casos, política (sucesión a la Corona, refundición de los códigos de justicia hispanorromanos y visigodos, etc.
Tras la invasión musulmana, el protagonismo de Toledo decaerá durante tres siglos hasta que, en 1085, es tomada, mediante un pacto, por el rey de Castilla Alfonso VI, que impulsa así la repoblación entre las tierras del Tajo y las del Guadiana.
Durante más de dos siglos, hasta el reinado de Alfonso X el Sabio, Toledo se convierte en centro intelectual europeo con la instalación aquí de la Escuela de Traductores, cuya misión inicial era la de traducir al latín textos literarios y científicos árabes. También tradujeron del griego al latín, y, en muchos casos, al castellano, casi todas las obras de Aristóteles y su escuela, así como a los más importantes científicos judíos y musulmanes.
Durante los siglos XIII y XIV continuó el crecimiento de la ciudad, basado en una floreciente industria textil, de armas, de sedas, de moneda y otras diversas artesanías.
En el primer tercio del siglo XIII comienza la construcción de la Catedral, una de las mayores del gótico español, iniciada por orden del arzobispo Ximénez de Rada, como demostración de la pujanza económica y espiritual de la Iglesia. Fernando III pondrá la primera piedra de este templo que se termina en 1493, tras la conquista de Granada, aunque recibiría añadidos posteriores, como el Transparente en la primera mitad del siglo XVIII.
El Arzobispo va a ser durante muchos siglos el principal motor económico e ideológico de la ciudad. Sus titulares, en muchos casos procedentes de la nobleza, tendrán gran influencia política (como la habían tenido los concilios en la época visigótica) y, en cualquier caso, un enorme poderío económico derivado de los impuestos que controlaban y de la gran cantidad de tierras que poseían por todo el territorio.
En la Guerra de las comunidades, la nobleza urbana que controla el municipio se opone a las pretensiones fiscales y centralistas del emperador Carlos I y encabeza la rebelión comunera de buena parte de las ciudades castellanas, que es sofocada en 1522. En esta época se acomete la remodelación del Alcázar, que ya había sido sede de la Corte y que será ocupado por Carlos I y, brevemente, por su hijo Felipe II.
En el siglo XVI el comercio de lana y las diversas industrias artesanas hacen de Toledo, junto con Medina del Campo, las principales ciudades de Castilla.
Carlos I y su hijo Felipe II mantendrán la ciudad de Toledo como una de las sedes de la Corte. Pero, en 1561, este último monarca decide el traslado de la capitalidad a Madrid debido, probablemente, a la insuficiente capacidad de Toledo para albergar todos los organismos de la Corte, con lo que esta ciudad empezará a sufrir un declive muy notable. En poco menos de 50 años, el abandono de su función administrativa, unido a la fuerte crisis textil del siglo XVII, hacen que Toledo pase de tener más de 11.000 familias o vecinos (en 1561) a menos de la mitad de esa cifra, 5.000, en 1640.
En buena medida, los espacios abandonados por la nobleza y la Corte irían siendo ocupados en las décadas siguientes por la Iglesia, sobre todo con conventos y fundaciones religiosas.
En el s. XVIII, el empuje de un arzobispo ilustrado, el cardenal Lorenzana, proporciona un cierto resurgir a la ciudad: se constituye la Real Compañía de Comercio y Fábricas (con el impulso a la fábrica de Armas en Toledo y a la industria textil en Talavera) y se edifica el Hospital para dementes ("el Nuncio") y la puerta Llana de la Catedral. De ese mismo impulso ilustrado nacería la primera Sociedad Económica de Amigos del País surgida en esta región, por iniciativa del ministro Campomanes.
Durante la Guerra de la Independencia la ciudad sufre un cierto saqueo y deterioro en su riquísimo patrimonio mueble e inmueble, acumulado durante tantos siglos.
En la segunda mitad del XIX se registra una leve recuperación demográfica. En 1858 llega a la ciudad el primer ferrocarril, en un ramal procedente de Aranjuez, pero sin conducir a ningún otro destino. En el convulso último tercio del siglo, con la Revolución de 1868 y la I República parece adivinarse un cierto impulso renovador (remodelación del Alcázar, construcción de una planta elevadora de aguas desde el Tajo a la ciudad, etc).
Es ésta una etapa en que Toledo es visitada y estudiada por numerosos escritores y pintores, españoles y extranjeros divulgando una imagen romántica de la ciudad que, en buena medida, se ha conservado hasta nuestros días.
Ya en la segunda mitad del siglo XX -a partir de 1960_ se desarrolla un nuevo impulso en la insustrialización, creándose el polígono de descongestión de Madrid, lo que va a propiciar un nuevo incremento demográfico y económico, ratificado en los años 80 de este siglo tras su designación como capital de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha.

MONUMENTOS
Ningún otro lugar posee como Toledo tan espléndida serie de monumentos arquitectónicos de casi todas las épocas, que hacen de ella un riquísimo museo, declarado en su totalidad Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.
El Casco Histórico, perfectamente delimitado por la hoz que forma el río Tajo y por las murallas, es el espacio geográfico que contiene la mayor parte de los monumentos y sectores notables, desde el punto de vista histórico y arquitectónico. La escasez de espacio, debido a su emplazamiento, obligó a levantar, muro con muro, los monumentos más dispares. Todos los estilos conviven: el árabe, el mudéjar, el gótico, el renacentista.... La acumulación de joyas artísticas de diferentes siglos es su más acusada característica, formando un conjunto pintoresco de rara perfección.
Las murallas que rodean la ciudad existían ya en época romana; fueron posteteriormente reconstruídas en tiempos del rey Wamba en el siglo VII, siendo los árabes los que, en definitiva, fijaron el recinto murado que se conserva en la actualidad. Trufado de puertas, entre las que destacan: la de Doce Cantos, la de Bab-al-Mardum -obra árabe, quizás la más antigua de acceso a la ciudad-, la Puerta del Sol, del s. XII en su base y mudéjar del s. XIV en su parte superior, que constituía el ingreso a la medina; la Puerta de Alfonso VI que es árabe y la última defensa del recinto exterior de la ciudad; la Puerta de Bisagra, que da entrada a la ciudad histórica, modificada por Covarrubias sobre una anterior, durante el reinado de Carlos I, con un imponente patio de armas. En el frente figura un gran escudo imperial que es el de la ciudad; la Puerta de Alcántara, que fue origianriamente árabe y hoy está completamente restaurada; la Puerta del Cambrón, reconstruida en el s. XVI, debe su nombre a una planta espinosa que arraigó en una de sus torres (la cambronera). Muy cerca de esta puerta se encuentra el llamado Baño de la Cava, en la orilla del Tajo, junto al Puente de San Martín, construcción de estilo árabe que fue estribo de un puente de barcas destruido por una riada en el año 1203.
También forman parte del recinto defensivo el Puente de Alcántara -de origen presumiblemente romano- con su puerta fortificada y que se asienta sobre dos arcos de mediopunto; el torreón exterior es obra del s. XVIII. Este puente daba acceso a la ciudad y tenía una plaza de armas con tres puertas de las que sólo queda la anteriormente citada. El otro puente de la ciudad es el de San Martín, aguas abajo, no conociendo su fecha de construcción, aunque ya se cita en el s. XII; levantado en múltiples ocasiones, se asienta sobre cuatro arcos y está defendido por dos puertas-torres.
El único edificio anterior a la reconquista cristiana que se conserva intacto es la Mezquita del Cristo de la Luz, del siglo X; sobre cuatro columnas con capiteles visigodos se alzan nueve cúpulas de las más variadas estructuras, derivadas todas de la mezquita de Córdoba.
Los cristianos que vivían en la ciudad durante la dominación musulmana (mozárabes) tenían sus iglesias abiertas al culto, pero las que se conservan de aquella época, por ejemplo, la de San Sebastián y la de Santa Eulalia, fueron reedificadas o elevadas de nueva planta durante la Edad Media cristiana -siglos XII al XV- y reciben el calificativo de mudéjares; en ellas se mezclan motivos y elementos arquitectónicos visigodos reutilizados (capiteles, fustes, pilastras, hornacinas...) con las más ricas decoraciones árabes.
Destacan entre estas iglesias mudéjares Santiago del Arrabal, quizás la más importante de todas. Su torre es del s. XII, de planta cuadrada y ventanas de doble arco de herradura. La iglesia actual se construyó en el XIII. Exteriormente destacan los tres hastiales con ventanas lobuladas y tres ábsides con arquillos, En el interior, importantísimos artesonados y un púlpito digno de admiración. El Cristo de la Vega se levanta en el lugar de la antigua basílica visigoda de Santa Leocadia. Reedificada en 1166, se conserva de esta época el ábside mudéjar. En su interior, la talla del Cristo de la Vega que dio origen a una famosa leyenda, narrada por Zorrilla en A buen juez, mejor testigo. Asimismo destacan la Iglesia de San Vicente, con un ábside mudéjar, y la de Santo Tomé, mencionada ya en documentos del XII y reconstruida a principios del s. XIV. Su torre, de planta cuadrada, en fábrica de ladrillo y mampostería encintada, es una de las más bellas de la ciudad. En su interior conserva el cuadro de El Greco El Entierro del señor de Orgaz. Otra interesantísima torre tiene la Iglesia de San Miguel, del s. XII, situada junto al Alcázar. La Iglesia de San Román guarda en su interior una gran colección de pinturas murales del s. XIII, magníficamente conservadas y la capilla mayor del s. XVI, de estilo plateresco. En la actualidad alberga el Museo de los Concilios y de la Cultura visigótica. Ésta, al igual que las anteriores, tiene una torre de gran belleza.
Mudéjares, al igual que las iglesias cristianas, son las sinagogas. De las numerosas que poseía Toledo, sólo dos se conservan, situadas al suroeste de la ciudad, asiento del que fue floreciente barrio judío. La más antigua, hoy llamada de Santa María la Blanca, construcción realizada a finales del s. XII, está inspirada en el arte almohade y cuenta con bellos arcos de herradura y capiteles muy característicos. Hacia 1550 fue transformada en iglesia cristiana y se le añadieron tres capillas en la cabecera. La Sinagoga de El tránsito, del siglo XIV y que hoy aloja el Museo Sefardí, es de sencilla estructura y gran belleza decorativa; la mandó construir Samuel-Haleví, tesorero de Pedro I de Castilla. El edificio es de planta rectangular, cubierto con un bellísimo alfarje y muros recubiertos de yeserías.
Del gótico destaca, en primer lugar, la Catedral Primada, más sólida y monumental que los ejemplos del mismo estilo en otros países. Se comenzó a construir el año 1226. Ciertas características del edificio -la robustez de líneas, las influencias mudéjares en la decoración y la originalísima solución de las bóvedas de la girola- la convierten en la más original y autóctona de las catedrales que se elevaron en España dentro del período del arte gótico. Su planta consta de una nave principal, en la que se alberga el coro, cuatro naves laterales que rodean la capilla mayor, formando dos de ellas la excepcional girola, y un crucero, que apenas destaca. Su única torre, muy esbelta, domina la perspectiva de la ciudad. La construcción de la Catedral fue empresa de siglos. Por los mismos años del descubrimiento de América (1492) quedó terminada la fábrica fundamental del templo. Los diversos períodos del arte gótico están representados en su decoración; el coro es ya renacentista y parte de su sillería alta fue tallada por Alonso Berruguete. Al mismo período corresponden una serie de dependencias del templo: la capilla mozárabe; la sala capitular, con importantes frescos de Juan de Borgoña y una antesala prodigiosa por su decoración mudéjar; la sacristía, que constituye un verdadero museo de pintura con obras de El Greco, Lucas Jordán, Juan de Borgoña, Van Dick, Tristán, Goya...; la sala del tesoro, donde se expone la custodia labrada por Enrique de Arfe a principios del s. XVI, en oro y plata sobredorada, que tiene 3,8 metros de altura y un peso aproximado de 200 kilos.
Son muchas las capillas (22 en total) y dependencias de la Catedral, e innumerables las obras de arte que alojan: la Capilla de los Reyes Nuevos, construida por Covarrubias como panteón de los Trastámara, la Capilla de Santiago, una de las grandes obras del gótico florido, destacando los sepulcros de D. Álvaro de Luna y Dª Juana Pimentel; la de San Ildefonso, del s. XIV, con bellos sepulcros; la Capilla de la Virgen del Sagrario, patrona de la ciudad; la Capilla del Sepulcro, bajo el presbiterio, el Transparente, una de las obras más importantes del barroco español, de Narciso Tomé...
Entre los severos sepulcros reales se alza el riquísimo retablo mayor de madera estofada, obra de Bigarny, Almonacid, Petit Jean y otros. El claustro, gótico, ofrece un singular encanto, al igual que las diferentes puertas: la del Reloj, la del Mollete, de la Torre, del Infierno, del Perdón, de los Escribanos o del Juicio, la Puerta Llana y la Puerta de los Leones. No puede dejar de mencionarse, al hablar de la Catedral, su riqueza en hierros forjados ya que es, quizás, la más rica colección de rejería española que podamos contemplar.
Otras muestras del gótico en la ciudad son el Puente y Puerta de San Martín y el Monasterio de San Juan de los Reyes, perteneciente éste a la última etapa; en el interior de la iglesia del Monasterio se combina el gótico final con elementos mudéjares, destacando en ella, por su gran belleza, el claustro.
El Hospital de Santa Cruz fue construido en las primeras décadas del s. XVI para hospital y albergue de niños expósitos por mandato del cardenal Pedro González de Mendoza, con la participación de arquitectos de renombre como los hermanos Enrique y Antón Egas y Alonso de Covarrubias. Es de estilo plateresco, posee bellos artesonados, un claustro noble excepcional, con una escalera palaciega y una portada al exterior, prototipo de su estilo, a modo de retablo de altar. Alberga hoy el museo del mismo nombre con una valiosa colección de cuadros de El Greco, entre los que destaca La Asunción de la Virgen. guarda asimismo interesantes objetos de arte, crucifijos de marfil, orfebrería, muebles y 30 tapices de Bruselas y obras de, entre otros, Ribera, Carducho, Morales, Jordan, Goya.... y una buena representación de pintores toledanos de los siglos XVI y XVII.
Es interesante visitar el Hospital de Tavera o de Afuera, con fachada renacentista y dos patios gemelos. Dentro de la iglesia se encuentra el sepulcro de mármol del Cardenal Tavera, obra de Alonso Berruquete. En el ala izquierda del Hospital se halla instalado el Museo, con interesantes pinturas de El Greco, Ribera, Carreño, Sánchez Coello, Tiziano y Tintoretto.
Pero no acaba aquí el acerbo artístico de Toledo. Existen otros muchos ejemplos de la variedad de estilos, desde el renacentista: Santo Domingo el Antiguo, con interesante museo conventual, Puerta Nueva de Bisagra, San José... hasta el neoclásico, pasando por ejemplares del barroco, como la iglesia de San Ildefonso de los Jesuitas y el Palacio de Lorenzana, sede de la Universidad junto con el antiguo Convento de San Pedro Martír. El Alcazar, que parece presidir toda la ciudad, alberga parte del Museo del Ejército y la Biblioteca de Castilla-La Mancha.
Otros monumentos y edificios dignos de mención son: el Palacio de Fuensalida, edificado a comienzos del s. XV, con magnífico patio y restos de yeserías mudéjares, actualmente sede de la Presidencia de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. A su espalda, el Taller del Moro, que es parte de un palacio del s. XIV del que tan sólo se conservan un salón central y dos alcobas laterales comunicados entre sí por ricas yeserías, alberga en la actualidad el museo del mismo nombre que muestra arte y artesanía mudéjar de los siglos XIV y XV
La denominada Casa-Museo de El Greco, que es la reconstrucción de una típica vivienda toledana decorada con muebles y objetos de la época del pintor, cuenta en su colección con obras de El Greco, entre las que destacan la Vista y Plano de Toledo y un Apostolado. En su subsuelo se descubrió hace unos años un baño ritual judío que está relacionado con la ya citada Sinagoga de El Tránsito.
En la Calle de las Bulas, en la conocida Casa de las Cadenas -magnífico caserón toledano- se ubica el Museo de Arte Contemporáneo, con una colección de autores españoles como Alberto Sánchez Arredondo, Barjola, Canogar, Benjamín Palencia, Antonio López....
Fuera de su recinto amurallado, frenta al puente de Alcántara, está el castillo de San Servando; en la Vega Baja se encuentran los restos del Circo Romano.
Pero aparte de la importancia de sus monumentos, en Toledo es fundamental recorrer el laberinto de sus misteriosas calles, sus cobertizos, sus patios, sus conventos; en definitiva, recorrerla sin rumbo fijo y pasearla, gozando de su magia.
Pinchar para ver plano del casco antiguo de Toledo con sus monumentos
INFORMACIÓN GENERAL |
RENFE: 920-24.02.02
Tren de alta velocidad Información de horarios: www.renfe.es/ave/index.html Precio billete, clase turista: 8 €
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Estación de Autobuses en Madrid: Estación Sur de autobuses RADIO TAXIS TOLEDO |
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Policía Municipal 092 |
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Guardia Civil: 062 Protección Civil: 925 226 050 |
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Cruz Roja 925 222 222 |
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Seguridad Social 925 269 200 |
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Telegramas por teléfono 902 197 197 |