SEMANA DE ESTUDIOS GREGORIANOS 2004

     Entre los días 23 al 28 de Agosto 2004 ha tenido lugar en la Hospedería del Monasterio Benedictino de Sta Cruz del Valle de los Caídos la celebración de “La Semana de Estudios Gregorianos” en la que han participado 70 alumnos entre socios de AHisECGre y amigos del canto gregoriano.

     La organización, como es habitual desde hace 25 años, ha corrido a cargo de los monjes benedictinos del Monasterio de Sta Cruz del Valle de los Caídos.

     AHisECGre, desde hace tres años colabora en la preparación y organización de dicha semana.

Los profesores que han participado este año han sido:

D. Juan Carlos Asensio Palacios (Presidente de AHisECGre)
Dom José Ignacio González Villanueva
Dom Juan Pablo Rubio Sadía
Profesores invitados
Sor Mª Dolores Aguirre (responsable en Radio Vaticano de las emisiones litúrgicas)
D. Ricardo Visus (Tenor). Especialista en Técnica de la emisión vocal.
D. Giovanni Conti (profesor de Canto Gregoriano del Conservatorio de Lugano en Suiza).

 


Destacamos:


- LA CONFERENCIA INAUGURAL


“GREGORIO MAGNO: MITOS MUSICALES Y REALIDADES LITÚRGICAS ”
Conferenciante: D. Juan Carlos Asensio Palacios

     A partir del s. IX la imposición del nuevo repertorio romano-franco en Occidente se va a encontrar con un apoyo logístico inesperado: la interesada mención del papa Gregorio I como compositor de las melodías de la Iglesia. Esta autoría fue seguida y venerada durante siglos y solamente en épocas relativamente recientes se ha evaluado el verdadero papel del santo benedictino en el entramado litúrgico-musical de finales de la sexta centuria. Compositor, liturgista, reorganizador del culto, fundador de la Schola Cantorum, ... muchas de estas atribuciones se han revelado frágiles con el avance en los estudios de la liturgia y de los repertorios pregregorianos

     Entonces ¿de dónde viene su leyenda? ¿Qué hay de cierto en la iconografía de los manuscritos que muestran al papa en una actitud de transmisión no sólo de las melodías, sino del saber en general? ¿Cuál fue su verdadero papel?

     Parece oportuno reflexionar sobre su figura y su obra con motivo del XIV centenario de su muerte

(texto íntegro de la conferencia en el Boletín Nº III de AHisECGre)


- LAS CLASES MAGISTRALES DE D. GIOVANNI CONTI

se analizaron minuciosamente las piezas de Canto Gregoriano:

Introito: Inclína, Dómine. Modo I (GT 326),
Gradual: Dómine Deus virtútum. Modo II. (GT 32).
Alleluia: Osténde nobis Dómine. Modo VIII. (GT 16)
Ofertorio: Si ambulavero in medio tribulationis. Modo VIII. (GT 341)
Comunión: Illúmina faciem team. Modo I. (GT 271)
Introito: Oculi mei semper. Modo VII. (GT 96).

El análisis de varias de estas piezas aparecerá en el Boletín Nº III de AHisECGre.

Insertamos aquí la introducción que el profesor D. Giovanni Conti hizo sobre


INTERPRETACIÓN Y COMPRENSIÓN DE LOS TEXTOS LITÚRGICOS ”

     Muchas son las claves de lectura del texto bíblico y por tanto también de los salmos que, en la mayoría de los casos, constituyen el terreno sobre el cual ha sido construido el repertorio gregoriano. Textos sagrados en los que se expresan páginas significativas de la historia social y religiosa del pueblo de Israel y más tarde de los cristianos.
Por precisa decisión estas reflexiones no se interpretan bajo el punto de vista de la “lectio divina” sino que pertenecen a criterios de un riguroso análisis exegético. La perspectiva de los análisis, por tanto, no entra en los mecanismos de la reflexión sapiencial, para lo cual existen otros lugares y otras finalidades.
     Estas notas presuponen un mínimo conocimiento de la mentalidad bíblica. No se puede olvidar el origen popular o profano de numerosos textos que fueron después utilizados por los autores para traducir el mensaje revelado de la Alianza. Basta un ejemplo: el Cantar de los Cantares, así como diversas parábolas evangélicas que pertenecieron a la lectura “secular”, ya sea de ambiente hebreo, ya de ambiente asiro-babilónico y egipcio. La sabiduría de la providencia del Padre, ha creado un medio didáctico adecuado para nutrir una reflexión de fe, de conversión y de esperanza bajo el signo de la única Alianza y de la redención.
     La inteligencia de la Fe está muy atenta a no confundir las metodologías de profundización y de análisis: una cosa es la reflexión exegética metódica universitaria y otra es el uso litúrgico cristiano donde en esta óptica entra el canto gregoriano.
     En esta última dirección se desarrollan las páginas siguientes, una modestísima ayuda destinada a facilitar el recorrido de estudio para llegar a una correcta interpretación musical la cual pasa necesariamente a través de la comprensión de los textos litúrgicos.

ACTO DE CLAUSURA: PALABRAS DEL RVDMO. PADRE ABAD DE LA ABADÍA STA CRUZ

"EL MARCO ESPIRITUAL DEL CANTO GREGORIANO"
Dom Anselmo Álvarez Navarrete
Texto íntegro

     El canto gregoriano no es separable de su marco litúrgico. Ha nacido en él y sólo puede ser interpretado apropiadamente dentro de él. No sólo dentro de la celebración ceremonial, sino ante todo en el interior del misterio celebrado. La representación externa de ese misterio tiene lugar a través del rito, de la palabra, y también del canto gregoriano. Pero estos instrumentos apenas valen nada, ni dicen nada, ni alcanzan, en el caso de la música gregoriana, una interpretación adecuada, ni logran ser objeto de una experiencia interior, si no brotan y se mantienen estrechamente vinculados a la realidad a la que están ordenados, que es la propia acción litúrgica.
     Hay algo que hace al canto gregoriano único entre todas las formas musicales, y entre todas las bellas artes, incluso entre todos los lenguajes del hombre: es la melodía que, unida a la palabra litúrgica, expresa los misterios y las realidades más altas con las que el hombre está relacionado.
Es la forma estética elegida para transmitir la hondura del misterio litúrgico, que es el misterio de Cristo. Como ningún otro, él sabe traducir su contenido y santidad. Por eso, sólo se comprende, se saborea y se canta adecuadamente cuando nos introducimos en la esfera de la realidad sacramental y de la alabanza divina.
     La interpretación del gregoriano no se puede encomendar sólo a la técnica. No es un fenómeno estético, sino místico y contemplativo. No se canta con la voz, sino con el espíritu y el alma. La belleza es hija de lo sagrado y de lo santo, y es tanto más auténticamente hermosa cuanto más cerca está de Lo Bello, que se confunde con Dios. Pero Dios nunca está tan cerca de nosotros como cuando se hace realidad en las acciones litúrgicas.
     Es algo similar a lo que sucede con la lectura de la Palabra de Dios: acercarse a ella sólo desde la erudición es quedarse en la superficie. El autor de la Palabra no se comunica, no se da a comprender, al sabio -al crítico, al exegeta-, sino a quien lo busca por Él mismo, para entrar en comunión en Él. Entonces sucede: “les das a beber del torrente de tus delicias. Porque en Ti está la fuente viva, y en Tu luz nos haces ver la luz” (Sal 35)
     El gregoriano no sólo canta a Dios, sino que lo hace desde la máxima proximidad a Él. Y es esa proximidad la que resulta imprescindible para cantar a Dios “en espíritu y en verdad”. Por eso el gregoriano adquiere esa densidad espiritual y transmite esa armonía llena de plenitud. Por eso sabe revestir la palabra y el misterio litúrgicos con la gloria y la belleza serenas que emanan de esa fuente.
     Todo canto nace de las profundidades del espíritu humano y por eso expresa los sentimientos más altos que brotan de él: el amor, la belleza, el arte, la adoración, el entusiasmo, el dolor y la tristeza, el gozo y la exaltación, el exceso y el éxtasis. Es el lenguaje que viene al espíritu y al corazón cuando la palabra agota sus recursos. No es él único (lenguaje). Hay otras expresiones que tienen la función de suplencia de lo que la palabra no acierta a decir del todo: las otras bellas artes; el símbolo, tan emparentado con el arte, o bien la mímica y el gesto. Mundo de lenguajes al que la liturgia sirve de punto de encuentro, y al que pertenece también esa otra forma de lenguaje tan elocuente que es el silencio: el del hombre o el de la naturaleza (el silencio cósmico). Ignoro si alguien ha estudiado la relación y la complementariedad entre música y silencio: por ejemplo, la dimensión de la música como expresión de las experiencias e intuiciones percibidas en el silencio; el silencio como escucha y como canto de melodías que deben permanecer secretas porque han sido cantadas para nosotros por la boca del amado, o porque son producto de percepciones inexpresables En todo caso, el canto gregoriano es en sí mismo una de las cimas del lenguaje humano, no menos que de la espiritualidad cristiana. Es un lenguaje que, por hablar directamente desde la realidad espiritual en su máxima expresión, emite un mensaje de presencia divina. Él mismo es el éxtasis ante esa presencia.